¿Querés juntar para un viaje, un auto o un fondo? Poné tu objetivo y el plazo, y calculá cuánto necesitás guardar por mes para llegar, aprovechando el interés compuesto.
¿Querés ver el camino inverso (cuánto juntás con un aporte fijo)? Usá la calculadora de ahorro. Y entendé el motor en interés simple vs compuesto.
La calculadora trabaja al revés de la de ahorro: vos ponés el objetivo y el plazo, y ella calcula cuánto necesitás guardar por mes para llegar, considerando el interés compuesto y lo que ya tengas ahorrado. En vez de proyectar hacia adelante, resuelve la cuota que hace falta para alcanzar la meta.
Es útil para metas concretas —un viaje, un auto, la entrada de algo, un fondo— porque convierte un objetivo grande y abstracto en una cuota mensual manejable que sabés si podés sostener o no.
Supongamos que querés juntar $3.000.000 en 12 meses y ya tenés $500.000 ahorrados. La calculadora toma esos $500.000 (que además generan interés durante el año), le resta el efecto al objetivo y te dice cuánto necesitás aportar por mes para cerrar la diferencia. Si el número que sale es más de lo que podés poner, ya lo sabés de entrada: o estirás el plazo, o bajás la meta, o buscás una tasa mejor. Mejor enterarse al principio que a mitad de camino.
El valor de esta herramienta no es solo el número que devuelve, sino lo que te permite ajustar. Si la cuota mensual te queda alta, tenés tres palancas: alargar el plazo (menos por mes, pero tardás más), redimensionar la meta (un objetivo más realista), o mejorar la tasa (poniendo la plata a rendir mientras juntás, en vez de quieta). Jugar con esas tres variables hasta que la cuota sea sostenible es la mejor forma de armar un plan que realmente vayas a cumplir. Y una vez que tenés la cuota, la calculadora de ahorro te muestra la proyección hacia adelante.
Fijar la meta en pesos y olvidarse de la inflación. Si tu objetivo es "juntar para un auto", el precio del auto sube mientras juntás. Con inflación alta conviene revisar la meta cada tanto y, si podés, pensar el objetivo en términos reales o en dólares.
Poner un plazo demasiado corto. Una meta ambiciosa en pocos meses da una cuota impagable que abandonás a la semana. Es mejor un plazo realista que sostengas.
Una estimación razonable de lo que rendiría tu ahorro mientras juntás, por ejemplo lo que paga una cuenta remunerada o un plazo fijo.
Sí, es nominal. Con inflación alta conviene revisar la meta cada tanto, porque el objetivo en pesos pierde valor con el tiempo.
La calculadora te avisa que alcanzás la meta solo con el monto inicial y esa tasa, sin aportar más.
Si querés ver cuánto juntás con un aporte fijo, usá la calculadora de ahorro.
En algo líquido que rinda, para no perder contra la inflación y poder sumar cuando quieras. Compará opciones en el comparador de rendimientos.
Sí: fijás como meta 3 a 6 meses de gastos y te dice cuánto guardar por mes. Más sobre esto en cómo armar un fondo de emergencia.