Cuántas unidades —o cuánta facturación— necesitás por mes para cubrir todos tus costos y empezar a ganar. El número que todo negocio debería conocer.
El concepto: cada unidad que vendés deja un "margen de contribución" (precio menos costo variable). El punto de equilibrio es cuántas unidades necesitás para que esos márgenes sumen lo suficiente para pagar todos tus costos fijos. Por debajo, perdés; por encima, ganás.
¿Todavía no fijaste bien tus precios? Usá la calculadora de precios y márgenes. Volver a feniux Negocios.
La calculadora te dice cuánto necesitás vender para cubrir todos tus costos y empezar a ganar: el punto de equilibrio. Lo calcula a partir de tus costos fijos, el precio de venta y el costo variable de cada unidad. El resultado es el número de ventas (o la facturación) a partir del cual tu negocio deja de perder y empieza a ganar.
Saber tu punto de equilibrio es saber tu piso: por debajo de esas ventas, el negocio pierde plata, por más movimiento que veas en el mostrador.
Supongamos que tus costos fijos mensuales (alquiler, sueldos, servicios) suman $600.000. Vendés un producto a $1.000 que te cuesta $600, así que cada venta deja $400 de margen de contribución. Tu punto de equilibrio es $600.000 / $400 = 1.500 unidades por mes. Vendiendo menos de 1.500, perdés; vendiendo más, ganás. Ese número es una brújula: te dice si vas a llegar a fin de mes mucho antes de que termine el mes.
El punto de equilibrio convierte una sensación ("¿estoy ganando?") en un objetivo concreto ("necesito vender X"). Te sirve para varias decisiones: saber si un mes flojo fue realmente malo o solo pareció; evaluar si podés bajar un precio sin perder plata; entender cuánto más tenés que vender si te sube el alquiler; o decidir si conviene tomar un empleado (que sube tus costos fijos y, por lo tanto, tu punto de equilibrio). Es la base del diagnóstico que hace el semáforo de negocio.
No contar todos los costos fijos. Si te olvidás del monotributo, el contador o los servicios, tu punto de equilibrio real es más alto de lo que calculaste, y creés que ganás cuando no.
Confundir facturar con ganar. Vender mucho no es ganar mucho si estás por debajo del punto de equilibrio. El volumen sin margen no salva a un negocio.
No recalcularlo cuando cambian los costos. Con inflación, tus costos fijos y variables se mueven, y tu punto de equilibrio con ellos. Revisalo seguido.
Los fijos no dependen de cuánto vendas (alquiler, sueldos). Los variables sí (la mercadería de cada venta). La distinción es la base del cálculo.
Es lo que deja cada venta después de pagar su costo variable; es la plata que va cubriendo los costos fijos hasta llegar al equilibrio.
Si tus costos fijos son altos o tu margen por unidad es bajo, necesitás vender más para cubrirlos. Es una señal para revisar precios o costos.
Cada vez que cambian tus costos o tus precios, sobre todo con inflación.
Sí. En servicios, el "costo variable" puede ser tu tiempo o insumos por trabajo. La lógica es la misma: cuánto tenés que facturar para cubrir lo fijo.
Tenés tres palancas: subir precios, bajar costos fijos o mejorar el margen por unidad. La herramienta te deja probar cada escenario.